
Marina cada día hace cosas nuevas, algunas, como "guardar" objetos nos puede traer algún disgusto. Por ejemplo te puede poner un libro en un armario o el exprimidor en la basura.
Lo "bueno" (al final me tuve que reir) fue un día en que no aparecían las llaves de mi coche. Tenía que salir de paseo con Marina. Y su cochecito lo guardamos en mi maletero, para no tener que subirlo el montonazo de escaleras (no hay ascensor en el bloque). Pero como no aparecían en ningún sitio de los que ya sospechábamos que ella había metido, cogimos la copia de llaves (bendito el día en el que las puse en un sitio a mano) y se fue con el papi. Yo me quedé en casa y estuve como media hora más buscando hasta que me dije que ya saldrían cuando menos lo esperase.
Y así fue. Por la noche, le puse el pijama y me disponía a darle de cenar. Entonces ella se acerca a su correpasillos, que es un coche, y tal como ya estáis pensando... lo cogió, lo puso del revés, (cosa que hace a menudo, como si quisiera echarle un ojo al chasis, ja ja ja...) y en estas que caen las llaves.
Me dio un ataque de risa, porque creo que ella relacionó las llaves del coche de la mama, con su coche. ¡Le hacía falta un juego de llaves! De hecho, ni siguiera se molestó en reaccionar a mi asombro, para ella no era nada raro que estuviesen MIS llaves en SU coche.