Me gustaría compartir un recuerdo precioso que atesoro con gran cariño.
Esto pasó cuando Marina tenía todavía días, a lo sumo dos semanas. Pues estaba ella llorando de hambre (pero a pleno pulmón la niña), la cogí en brazos y la puse en posición de amamantar. De repente paró en seco (rotundamente en seco) porque vió el pecho, puso su mano encima de éste con delicadeza, alzó la vista hasta mirarme de frente para agradecérmelo . Fue un momento de gran ternura que me llegó alma de tal manera... y hecho este gesto, que yo interpreté de agradecimiento, volvió a bajar la mirada y se puso a mamar.
NUNCA LO OLVIDARÉ. Marina, t'estimo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario